lunes, 24 de junio de 2019

Management - Innovación y Creatividad: ¿Qué es el Design Thinking?


Para seguir con nuestra serie de posteos de Innovación y Creatividad, hoy nos dedicaremos a una de las metodologías más utilizadas y que mejores resultados ofrece: El Design Thinking.

¿Escuchaste hablar de ella? ¿Sabés de qué se trata? Si la respuesta es no, no te preocupes porque estás en el lugar indicado. Se trata de una metodología de resolución de problemas a través de la innovación.

Muchas veces, se cree erróneamente que solo es aplicable al diseño de productos, pero, la verdad es que no se limita únicamente a ello. Existen muchas formas de implementar esta forma de trabajo y no solo en grandes empresas, sino en todo tipo de negocios.

Subí que te llevo a un recorrido por el “El Pensamiento de Diseño” para comprenderlo y para descubrir si es adecuado para tu empresa. ¿Listo / Lista? ¿Allá vamos!


¿Qué es el Design Thinking?

Como ya te adelanté en la introducción de este artículo, el Design Thinking o Pensamiento de Diseño, es una metodología o disciplina que apunta a generar soluciones a problemas de clientes o usuarios, a través de una mirada interdisciplinaria.
En lugar de implementar una solución rápida a un problema determinado, esta forma de pensar en las empresas, apunta al aprendizaje. En primer lugar, busca comprender en detalle cuál es la situación a resolver.

Luego, intenta encontrar la mejor solución para ella. Y en todo ese proceso, la organización aprende. Círculo virtuoso donde los clientes o usuarios, la compañía y quienes llevan adelante el proceso, ganan.


Pilares del Design Thinking.


La metodología del Design Thinking se apoya fundamentalmente en tres pilares:

  • Es una metodología colaborativa. Esto significa que varias personas dentro de la organización trabajan juntas aportando sus conocimientos y aprendiendo de sus pares.
  • Hace énfasis en la empatía. Para pensar a lo “design thinking” hace falta ponerse los zapatos del otro, de quien experimenta el problema (cliente) y brindarle una solución muy ajustada a su verdadera necesidad.
  • Apela a la experimentación. En esta metodología, todo se trata de probar hasta encontrar la mejor solución. En esta forma de pensamiento creativo, el error es parte del proceso y por lo tanto, del aprendizaje.

¿Qué organizaciones pueden implementar el Design Thinking?


Podríamos decir, entonces, que el Design Thinking es una forma de aprendizaje interdisciplinario que permite ofrecer a los clientes las mejores soluciones a sus problemas. Suena muy interesante… ¿Cierto?. Pero…¿A qué tipo de organizaciones es aplicable?

Si bien está técnica de resolución de problemas nació orientada al diseño gráfico y al diseño de producto, no se limita únicamente a ello. Cada vez más empresas en el mundo la aplican, sobre todo los grandes gigantes de la tecnología como Google o Apple.

Sin embargo, toda empresa ya sea grande, pequeña, de servicios o de productos, comercializadora o productora, puede aplicar esta forma de pensar y de pensarse, para impulsar sus resultados a las nubes. Seguramente conoces Airbnb. Esta empresa dió el salto a lo que es hoy, pensándose de esta manera.


Etapas del Pensamiento de Diseño.

1. Empatizar, empatizar y empatizar aún más.

Empatizar significa intentar sentirse como otro se siente. Comúnmente se dice “ponerse en sus zapatos”. En este caso, se trata de asumir el lugar del cliente e indagar con mucha profundidad qué necesita, qué problemática quiere resolver, qué espera.


2. Limitar, definir, filtrar.


Ahora que conocemos tan bien al cliente y que hemos recopilado toda la información sobre sus expectativas y problemas, debemos seleccionar aquello que nos permita solucionar o satisfacer mejor estas cuestiones y descartar lo que no contribuya a dicho propósito.


3. Pensar, crear, idear, inventar.


Es momento de poner todo lo que sabemos en acción. Y aquí se trata realmente de crear, de generar soluciones innovadoras, diferentes a todo lo que se haya hecho. Nada es extravagante o delirante en este punto. 
Toda idea, por más loca o inalcanzable que parezca, debe plantearse sin limitaciones. Si no se puede implementar, puede ser la inspiración para la solución final. Esta etapa es clave. Se trata, ni más ni menos, que de un brain storming multidisciplinario. 
De este proceso debe obtenerse la idea que se cree más innovadora, efectiva y factible para la solución del problema del cliente o usuario.

4. Tangibilizar la idea: el prototipo.


Una vez que tenemos nuestra idea seleccionada, es el momento de la verdad. ¿Funcionará en la realidad? ¿Solucionará tan bien como creemos la problemática a resolver?
Para responder estas preguntas es necesario hacer tangible toda esta inspiración en un prototipo y probarlo en la realidad. En esta fase, dos cuestiones son fundamentales: ahorrar costos y actuar con mucha rapidez.

5. Momento de la Verdad: el testeo.


Prototipo realizado, solo nos falta saber si realmente funciona como necesitamos. Para eso, se prueba en el mercado o con una muestra de clientes. Se observa su funcionamiento y se recibe el feedback necesario para mejorar el producto.
Este feedback puede ser el input para llevar el producto o servicio a su etapa final de producción o implementación definitiva, o bien el inicio de otra fase de Design Thinking, cuando el producto no resuelve como esperamos la situación. En medio, existen variadas etapas de ajuste de prototipo o idea.


Ventajas del Design Thinking para tu emprendimiento o empresa.



Bien, ahora ya sabemos qué es esta metodología de creación de productos y servicios y cómo implementarla. También sabemos qué organizaciones pueden usarla. Nos resta indagar en los beneficios que esta técnica puede brindar a quienes decidan utilizarla.
Veamos, entonces, qué ventajas podés obtener haciendo que tu marca aprenda a pensar de esta manera:



Potenciar el trabajo en Equipo.


Se trate de un emprendimiento pequeño, como de una gran corporación,pensar en el Design Thinking significa pensar en equipo. Sean pocas o muchas personas las que lo conformen, esta técnica inspira, potencia y mejora el trabajo conjunto.


Cuando los miembros de este equipo provienen de distintos sectores de la organización y de diversas disciplinas, el enriquecimiento para la marca es enorme. Pensar una solución desde tantos puntos de vistas conduce, invariablemente, a mayor innovación.


La etapa de ideación es en la cual este proceso de pensamiento conjunto es más intenso e importante para el proceso en su totalidad.



Traduce en oportunidades los problemas detectados.



Ante un problema o un obstáculo, este tipo de pensamiento organizacional,invita a la acción en lugar de dejarnos paralizados. En esta acción y, a través de la creatividad y la innovación, se convierten los problemas en oportunidades.

Como resultado, no solo obtenemos soluciones satisfactorias para nuestros clientes, sino aprendizaje profundo, mejores resultados y mayor valor de marca.


Disminuye los riesgos de lanzamiento.




Al surgir de un proceso multidisciplinario de evaluación y creación y al generar prototipos que se testean hasta lograr la satisfacción del cliente, el Design Thinking disminuye enormemente los riesgos de lanzamiento. A su vez, reduce también, los costos de creación.



Mantiene todo el aprendizaje puertas adentro.



Al ser un proceso interno y al basarse en al prueba y el error, el Design Thinking genera enormes dosis de conocimiento y experiencia organizacional. Todo este capital valioso, se perdería sin un trabajo de equipo profundo puertas adentro de la organización y, con él, se esfumarían oportunidades enormes de mejora y crecimiento.


El foco central está en el cliente.



Esta técnica parte de problemas o necesidades reales de los clientes o usuarios. Por lo tanto conduce a soluciones muy ajustadas para resolverlos. A su vez, los prototipos son testeados y evaluados por los mismos usuarios, quienes inspiran los ajustes necesarios.

Por lo tanto el cliente es origen y destino de este viaje por el Design Thinking y es a su vez partícipe en el proceso, aunque no lo sepa. Con esta metodología y, a través de la empatía, se logra un conocimiento tan profundo del cliente que lo convierte en el centro de la cadena de valor

Las marcas que entienden, incluyen y se orientan de esta manera al cliente, son el 99% de las veces, marcas exitosas.


Conclusiones.




El Design Thinking es un método de creación, generación e implementación de productos y servicios que pone al cliente en el centro de la cadena de valor. De este modo, ofrece a las organizaciones un conocimiento muy valioso desde el cual se generan innovaciones que responden, más adecuadamente, a las necesidades del mercado.

Aunque suena a un procedimiento complejo a la medida de grandes compañías, en la realidad es simple de implementar y está disponible para organizaciones de todo tamaño y en cualquier etapa de desarrollo. Un emprendimiento, una Pyme o una gran empresa están en igual condición para implementar este método de pensamiento.

Para finalizar, te diré que si optas por enseñarle a tu marca a pensar de esta manera desde sus primeros pasos, no solo ampliarás las posibilidades de satisfacer mejor al cliente mejor y por lo tanto obtener resultados mayores, sino que generarás un capital de conocimiento que será una gran ventaja competitiva en el futuro.

¿Trabajamos juntos en cómo llevar tu marca a otro nivel a través del Design Thinking? Solo un click y comenzamos. ¿Preparado para este viaje al corazón de la innovación? ¡Allá vamos! 

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