viernes, 24 de mayo de 2019

Management - Innovación y Creatividad: El Producto Mínimo Viable. Parte 1.


Hablamos mucho de innovación y de creatividad. Sabemos que se trata de adjetivos buenos, que deben acompañar todo nombre de marca, proyecto o empresa. Pero ¿Sabemos realmente cómo usarlos en la vida real? ¿Es tu marca realmente creativa e innovadora o todo se queda en meras palabras?

Hoy vamos a dedicarnos a estos dos temas fundamentales para todo emprendimiento y para toda empresa. Pero queremos hacerlo desde una perspectiva diferente. Queremos que dejen de ser meras palabras a las que recurrimos siempre que tenemos que hacer un nuevo folleto de venta.

Deseamos que tus acciones sean innovadoras y tus ideas creativas. Enserio. Por eso hoy hablaremos de estos dos grandes términos y te daremos muchas herramientas para ponerlos en práctica. ¿Listos? ¡Comenzamos!

Creatividad e Innovación: ¿Son lo mismo?

Rotundamente, no. Encontramos, habitualmente, gran confusión en el uso de estas palabras a nivel comercial. Por eso, el primer paso para ser creativo e innovador es saber, con claridad, de qué se trata. ¿Verdad?

“La creatividad es pensar en ideas nuevas y apropiadas, mientras que la innovación es la aplicación con éxito de las ideas dentro de una organización. En otras palabras, la creatividad es el concepto y la innovación es el proceso”. 

Esta frase de William Coyne es perfecta para que pensemos juntos. La creatividad, dice, es pensar ideas nuevas y apropiadas. Es decir que no solo hay que ser originales e ir más allá con nuestras ideas, sino que debemos pensar apropiadamente. ¿Apropiadamente para qué? Para resolver el problema que tenemos planteado y para poder, luego, pasar a la innovación.

Muchas ideas estallan de creatividad pero después son inviables en la práctica. Por eso, es importante este componente de la creatividad. Sin ideas adecuadas no hay innovación posible. 

Ahora vayamos al concepto de innovación. Se trata de aplicar con éxito las ideas creativas. Y aquí el “con éxito” es fundamental. Ninguna idea que no funcione en la realidad y con buenos resultados, puede considerarse innovadora.

Entonces, tener creatividad pero sin innovación, implica derrochar mucho tiempo en crear algo que posiblemente sea inadecuado y, por tal motivo, imposible de implementar y llegar a ser una innovación.

Por otro lado, creer innovar implementando algo que parece creativo pero no lo es, es la otra cara de la moneda. Mucho trabajo para seguir haciendo lo mismo que ya hacen otros y seguramente con mayor experiencia.

Como conclusión podemos decir, entonces, que no hay creatividad sin innovación y no hay innovación sin creatividad. Y tampoco hay marcas valiosas que no vayan de la mano con estos dos conceptos (pero ojo, no me refiero a meras palabra... ¡Que quede bien claro!).




¿Cómo implementar la Creatividad y la Innovación en tu emprendimiento?

Aquí está, estimado lector y lectora, el quid de la cuestión. ¿Cómo ser innovadores en la vida real? Sobre todo cuando estamos comenzando y aún no tenemos presupuestos abultados para estas prácticas. 

Bueno, existen muchísimas técnicas para llevar estos conceptos a la realidad. Nos gustaría enfocarnos, en este artículo, en una que consideramos esencial para cualquier emprendimiento: El Producto Mínimo Viable.

Producto Mínimo Viable: ¿Qué es y para qué sirve?

En un start up lo que menos tenemos es información. Me refiero aquí, a información basada en la experiencia y en el conocimiento del negocio y del cliente. Por más estudios de mercado a los que accedemos, lo cierto es que aún no tenemos construído nuestro propio saber.

Por eso, crear un nuevo producto puede ser todo un desafío. Incluso, en algunos casos, toda la iniciativa y el empuje de este primero momento se queda únicamente en ideas creativas que nunca llegan a la innovación.

Por eso, el Producto Mínimo Viable, metodología concebida dentro del enfoque le lean startup, puede ser un gran aliado para llegar a la innovación, aún cuando todavía no contamos con el conocimiento del mercado necesario.

¿En qué consiste el Producto Mínimo Viable (PMV)?



Esta metodología impulsada por Eric Ries, apunta fundamentalmente al aprendizaje. Según sus palabras:


“Es la versión de un nuevo producto que permite, a un equipo, recolectar la mayor cantidad de aprendizaje validado sobre clientes, al menor coste”. 

Brant Cooper, por su lado, agrega:


“Un producto con el mínimo de características necesarias para lograr un objetivo específico, por el cual los clientes estén dispuestos a pagar de alguna forma con un recurso escaso”

Está última definición nos interesa particularmente porque, aunque en forma implícita, nos habla de la creatividad y la innovación.

Podríamos decir, entonces, que un PMV es aquella innovación (implementación exitosa de una idea creativa -aquí exitosa se refiere al hecho que los clientes desean comprarla-) a la mínima escala posible (con las funcionalidades necesarias para poder vender, pero con los menores costos) que nos permitirá obtener aprendizaje para otras innovaciones futuras y superadoras. 

Un concepto importante de esta metodología, que no está dicho aquí explícitamente, es la rapidez. Las start up, al tener tanta carencia de conocimiento, suelen demorar mucho más tiempo en el ciclo Ideas > Creación de Producto > Medición > Aprendizaje > Ideas.

Esta metodología permite acelerar estos pasos. Nos da la posibilidad de lanzar, lo antes posible, un producto funcionalmente apto para los clientes y barato. Se suele decir que una buena medida para este enfoque es incluir únicamente un 20% de las funcionales totales del producto, aquellas que los 

clientes utilizarán el 80% del tiempo. 


Beneficios y Aportes de la Metodología del PMV.

Permite aprender de los clientes.

Esta metodología no apunta principalmente a crear un producto rápido. Apunta, por sobre todas las cosas, a aprender. Y se trata de un aprendizaje basado en el cliente. Se le ofrece un producto con las funcionalidades que se consideran fundamentales a modo de prueba.

De este modo, el PMV es un proceso de venta de producto que implica la creación de ideas, prototipados, presentaciones, esfuerzos de ventas, recolección de datos y aprendizaje. Este aprendizaje será el input de nuevos procesos creativos-innovativos.

¿Pero todos los clientes estarán dispuestos a comprar pruebas?


Muy buena pregunta. Claro que no todos desearán comprar un producto con mínimas funcionalidades en etapa de prueba. Pero muchos sí. ¿Quiénes? Los early-adopters y clientes visionarios.

Son aquellos consumidores que disfrutan de conocer productos nuevos porque pueden ver más allá de un prototipo. Son además abiertos y permeables a pruebas y, por ello, aportan muchísima información que ayuda a mejorar.


Permite cambiar de dirección rápidamente.

De nada sirve pasarse meses (o años), creando un producto “perfecto” que nunca se prueba con los clientes hasta su lanzamiento. ¿Por qué no sirve? Porque el producto perfecto es aquel que el cliente define como perfecto, no el que la marca piensa perfecto.


¿Cuántos casos hay de esfuerzos productivos enormes, creando productos que luego no se pueden vender a nadie? Muchos. Además, en un start up no hay información ni recursos suficientes para sostener un proceso de tal tipo. Por eso, la metodología del PMV permite obtener un producto mínimo, capaz de ser vendido rápidamente, con menos riesgo.

Si el PMV no cumple con las expectativas, rápidamente lo podemos cambiar. Además, no solo de clientes se trata. Al mover una ficha en los negocios, nunca se sabe cómo va a responder la competencia (que posiblemente tenga más recursos y conocimiento que la start up, si tiene más trayectoria). Ir de a pequeños pasos es un gran beneficio para negocios de este tipo.

Permite obtener recursos de la venta para sustentar el proceso creativo-innovativo.


Como el PMV apunta a venderse, nos da una fuente de ingresos rápida que permite soportar, al menos parcialmente, el proceso de creación e innovación. Y esto en un emprendimiento no es poca cosa. 

Disminuye el riesgo y lo diversifica, dos aspectos esenciales para la salud de cualquier negocio que está dando sus primeros pasos. 

Hasta aquí hemos repasado qué es creatividad, qué es innovación y qué es el Producto Mínimo Viable. Además hicimos un recorrido por todos los beneficios que puede aportar a tu emprendimiento esta metodología.

¡Muy Bien! Nos resta solo poner manos en acción e implementar lo aprendido. Para eso, te invito a que visites nuestro próximo posteo.

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